jueves, 16 de febrero de 2017

Cracovia (III)

No es por morbo, ni por recrearse con el horror ni tan siquiera por pura frivolidad. Toda visita a Auschwitz-Birkenau requiere de mucha sensibilidad y ganas de saber lo que aquí pasó para que nunca más vuelva a repetirse, pues desde tiempos inmemoriales es sabido que el hombre siempre tropieza dos veces en la misma piedra.
   Para la mayoría de gente el nombre de Oswiecim no le dirá absolutamente nada, pero si nombramos su versión germana de Auschwitz es posible que un escalofrío le recorra de pies a cabeza. Efectivamente, este campo de exterminio inaugurado en abril de 1940 y situado al oeste de Cracovia, fue en su momento una auténtica fabrica de la muerte, además de suministrar mano de obra esclava a las factorías vecinas que producían para el régimen nazi. Más de un millón de judíos, además de polacos y gitanos, fueron aniquilados en este lugar, principalmente en las cámaras de gas, motivo por el cual se construyeron posteriormente los campos de Birkenau y Monowitz. Hoy día se cree que el número de víctimas fue mucho mayor que el que presentan los datos oficiales.
   En cualquier caso, la visita a Auschwitz nos tendría que hacer reflexionar sobre la barbarie humana, no olvidar jamás los acontecimientos que aquí tuvieron lugar y tener siempre presente que la historia se repite.

 

miércoles, 7 de diciembre de 2016

Ciento veinte

"Si encuentras un camino sin obstáculos, probablemente no te lleve a ninguna parte".
(Lucille Ball)

Foto: en la travesía de las Agullas de Travessany (Aigüestortes)



Tenerife (6º viaje) (I)

Nuevamente nos encontramos en el Parque Nacional de las Cañadas del Teide, escenario natural único en su género en toda España que por más veces que lo visitemos nunca dejamos de fascinarnos. Siempre quedan montañas por ascender o vaguadas que aún desconocemos, por lo que se impone un viaje tras otro al centro de la isla de Tenerife, a su corazón milenario que palpita gracias a las fuerzas que se desarrollan bajo tierra y que un día, tal vez, resurgirán a la superficie con todas sus fuerzas.
   Guiados por el entusiasmo, como siempre que pisamos mantos de lava y parajes semi desiertos, pasamos algunos días bajo la poderosa figura del legendario Teide. Esta montaña es la más célebre y codiciada de la zona, por supuesto, sin embargo existen otras muy interesantes y no tan conocidas. Tal es el caso de La Fortaleza (2.159 mts.), con su abrupta vertiente oeste y una ruta no demasiado transitada. Tanto el paisaje circundante como la panorámica de la que se goza en su cima es excepcional.
   Cabe destacar, también, una prolongada arista en la que iremos coronando una cúspide tras otra. Se trata de las Cumbres de Ucanca, de las que nunca se baja de los 2.400 metros de altitud y que se puede recorrer por el mismo filo de la arista, con una vertiente norte que cae vertiginosamente sobre los llanos de Ucanca. El itinerario es muy largo, por lo que de buen grado optamos por un vivac en lo alto. 
   Atrás han quedado los gigantescos tajinastes rojos, ya en flor, y un mar de nubes a nuestros pies. Con el crepúsculo caen las temperaturas y el astro rey va escondiéndose por la línea del horizonte, hacia el oeste, engullido por la inmensidad del Atlántico. Frente a nosotros, la Montaña Guajara se viste de tonalidades rojizas y el Teide desaparece bajo las sombras. Es hora de meternos en los sacos de dormir. Allá arriba, en la bóveda celeste, comienza el espectáculo de parpadeantes luceros y estrellas fugaces: el espacio está invadido por millones de lucecitas que flotan sobre la negrura de un océano en calma. Es en ese preciso instante de quietud, de paz absoluta, cuando uno toma conciencia de la felicidad que le embarga por encontrarse en contacto directo con la Madre Naturaleza.
 
   

miércoles, 19 de octubre de 2016

Ciento diecinueve

"El rebelde es la semilla de la transformación total".

(Rajneesh Chandra Mohan)

Foto:  escalando en el Pic Pedrós (Pirineo francés)

Tenerife (6º viaje) (II)

Una vez más regresamos a Tenerife, isla donde según Homero vivían "hombres de vida dulce y tranquila". Mucho ha llovido desde entonces y el lugar acarrea problemas como en cualquier otro sitio del mundo (ya nadie escapa ni a la globalización ni a las absurdas políticas de austeridad), pero aún así y todo Tenerife es una poderosa mezcla de tierras volcánicas, costas accidentadas, flora bellísima, selvas de laurisilva, bosques de pino canario y localidades bien cuidadas.
   Más allá de los bancales de plataneras aparece Garachico, un hermoso pueblo apiñado a la vera del agitado Atlántico, frente al islote volcánico de Garachico. Aquí tuvieron lugar diferentes desastres naturales, siendo el más devastador de todos ellos la erupción del volcán Arenas negras en 1706, cuando la lava sepultó buena parte de la población. Muestra de ello son las piscinas naturales, de lava solidificada donde darse un buen baño si las condiciones lo permiten. Merece la pena pasear por sus silenciosas calles y contemplar esa arquitectura tan característica del archipiélago canario, con edificaciones de escasa altura y fachadas coloreadas, cuando no de señoriales balconadas de madera maciza.
   No muy lejos se encuentra Icod de los Vinos, famoso por su drago milenario, que en realidad parece ser que no es tan antiguo como se creía en un principio. Sea como fuere, además del magnífico ejemplar del drago, Icod cuenta con parques, plazoletas y viviendas coloniales que hacen de él una visita obligada, así como unos alrededores interesantes, como la Cueva del Viento, que según cuentan se trata del tubo volcánico más largo del mundo, al menos de los que han sido explorados hasta la actualidad.
   San Cristóbal de la Laguna ya son palabras mayores, pues es Patrimonio de la Humanidad por un legado colonial de primer orden, además de ser ciudad universitaria, episcopal y patria del pirata Amaro Pargo, uno de los mejores en su profesión que han existido en el mundo: implacable con sus enemigos, piadoso con los pobres. Por todo ello La Laguna merece unas cuantas visitas para impregnarse de ese ambiente elegante, noble diría yo, y de microclima fresco por su situación geográfica. Y es que la ciudad está emplazada en un altiplano cercano al Monte de las Mercedes.
 
   

miércoles, 3 de agosto de 2016

Ciento dieciocho

"Siempre me he negado a ser un muñeco movido por los hilos de los poderosos".

(Marlon Brando)


foto: Pic Coume d´Enfer (Ariège, Francia)

Bulgaria (I)

Al sur de Bulgaria se extienden los montes Pirin, bautizados así por las antiguas tribus eslavas en honor del dios del trueno y las tormentas. Estas abruptas montañas, que en algunos casos sobrepasan los 2.900 metros de altitud, son ricas en profundos bosques de coníferas, lagos, y una abundante fauna entre la que se encuentran ciervos, osos y lobos. Así mismo, el Parque Nacional Pirin, de 40.447 hectáreas, es el mayor de Bulgaria y está declarado Patrimonio Mundial por la Unesco.
   Uno de los mejores accesos para conocer la región es la pequeña ciudad de Bansko (8.500 habitantes), que data del siglo X y cuyo principal atractivo reside en la gran cantidad de hermosas viviendas construidas como pequeñas fortalezas para defenderse del asedio turco. Bien es cierto que Bansko es también el mayor centro de esquí del país y por lo tanto hay un exceso de insulsos apartamentos y hoteles, pero si obviamos esta particularidad veremos que se trata de un magnífico campo base desde donde explorar unas montañas que por suerte no es destino de masas.
   En nuestro caso fuimos a los montes Pirin a finales de otoño, por lo que disfrutamos de una soledad absoluta. Nadie en los senderos invadidos por las primeras nieves; nadie en los bosques donde las huellas de lobos estaban bien presentes. Hay que señalar que los carteles que indican la proximidad de los refugios no siempre se corresponden con la realidad; a veces los horarios son confusos. Hay caminos perdedores invadidos por la vegetación; los mapas existentes no son demasiado buenos y los valles, profundos y penetrantes, son muy extensos y se hacen extremadamente largos cuando la nieve acumulada ralentiza el avance. Sin embargo, estos inconvenientes son toda una ventaja para vivir una aventura lejos de las multitudes. El caso de Bansko es bien curioso: las masas se concentran en las pistas de esquí, más allá de éstas la Naturaleza se muestra con toda su grandeza, salvaje y misteriosa.