miércoles, 19 de agosto de 2015

Ciento doce

"Abrid escuelas y se cerrarán cárceles"
(Concepción Arenal)

Foto: en la cresta d´Arial (Andorra)

Altos Tatras (I)

Una sucesión de montañas se perfila en la distancia tras los ventanales del autobús regional. Hacia ellas nos dirigimos con la ilusión de saber que a partir de mañana, si el tiempo lo permite, ascenderemos esas cumbres de las que escasamente se habla en nuestro país. Tal vez sea por cuestión de modas que los Cárpatos pasen desapercibidos para el público español, cosa incomprensible si tenemos en cuenta los hermosos paisajes alpinos de esa cordillera y que países como Polonia o Rumanía son económicos y fácilmente accesibles.
   Durante los próximos días Zakopane será nuestro campo base, una bonita ciudad convertida en centro turístico desde el siglo XIX, época en que comenzaron a llegar los primeros artistas e intelectuales para pasar sus vacaciones. Fue a finales de ese siglo cuando surgió el estilo Witkiewicz, arquitecto que dio lugar a las primeras mansiones construidas en madera y que embellecen notablemente todo el casco urbano.
   No faltan ni museos interesantes ni comercios por doquier, también encontraremos numerosos restaurantes y negocios dedicados al equipamiento de montaña, no en vano se respira un ambiente alpinístico formado exclusivamente por polacos. Por extraño que parezca, al menos durante el otoño, el turismo extranjero brilla por su ausencia. El funicular que asciende al monte Gubalowka es una buena introducción para descubrir las montañas de los alrededores; desde el mirador obtendremos una fantástica panorámica de la ciudad a nuestros pies y en el horizonte más cercano un macizo tan escarpado como sublime.
   
  

miércoles, 3 de junio de 2015

Ciento once

"Decídete a hacer algo que tendrá consecuencias eternas",
(Elder Richard G. Scott)

foto: listos para partir (El Prat)

Altos Tatras (II)

Cuando se piensa en Polonia suele venir a la imaginación un territorio eminentemente llano, sin apenas un relieve destacado, monótono podría decirse. En parte es cierto, sin embargo el sur del país, desde la frontera con la República Checa hasta el límite con Ucrania, es muy montañoso gracias a los Sudetes y los Altos Tatras. Este último macizo, perteneciente a la cordillera de los Cárpatos, es el motivo de nuestra visita.
   Para todo aquel que disfrute con los paisajes alpinos en un entorno no demasiado convencional, los Altos Tatras ofrecerán todo aquello que se espera de la alta montaña: cumbres escarpadas, bosques de coníferas, clima severo, grandes mamíferos, lagos por doquier, senderos vertiginosos... Las opciones de coronar cimas son muy nomerosas y, aunque las alturas son relativamente modestas, siempre habrá que estar muy atentos de la previsión meteorológica, ya que la zona queda muy influenciada por los frentes fríos provenientes de Siberia. 
   Una sola visita a la región queda corta, a menos que el interesado pase una larga estancia en el lugar. En nuestro caso, diez días sólo sirvieron para hacernos una pequeña idea de las muchas posibilidades que brinda uno de los parques nacionales más espectaculares de Polonia, motivo por el cual no descartamos un segundo viaje. Nunca se sabe.

lunes, 16 de marzo de 2015

Ciento diez

"La Naturaleza es el reino de la libertad".
(Alexander von Humboldt)

Foto: entre las nubes (Andorra)

Perú (I)

En más de una ocasión me habían dicho que si viajaba a Perú más me valdría obviar Lima y, si de todos modos decidía visitar la capital, mejor no alojarse en el centro por ser peligroso y feo. Así que hice todo lo contrario a lo que me habían aconsejado, porque sé que aquello que no despierta gran interés en el turista siempre esconde algo que vale la pena. En cuanto a la peligrosidad del centro de Lima, puedo afirmar que tuve la misma sensación de seguridad como en cualquier otra gran ciudad sudamericana: ningún problema y sí gente amable y dispuesta a ayudar a unos recién llegados como mi compañera y un servidor.
   Ya sé que Lima es gris y considerada por algunos una metrópoli triste debido a la garúa, esa lechosa neblina que se posa sobre la urbe durante buena parte del año. Pero merece la pena brindarle una oportunidad. La Plaza de Armas tiene nada menos que casi 20.000 metros cuadrados donde despuntan las palmeras y se expanden espacios verdes bien cuidados. En sus laterales se levantan la catedral y el palacio de Gobierno con su correspondiente y llamativo cambio de guardia. No pasan desapercibidos tampoco los coloridos edificios coloniales de galerías exteriores construidas en madera.
   No muy lejos de la Plaza de Armas sorprende el espectacular interior de la iglesia de la Merced, con una veintena de altares barrocos y renacentistas. Se aconseja, igualmente, bajar a las catacumbas repletas de huesos que hay bajo el monasterio de San Francisco. La plaza San Martín, la iglesia de Santo Domingo, las viviendas coloniales que aún quedan en pie, el edificio que albergaba la Inquisición, los museos arqueológicos y la rica gastronomía son otras de las razones por las que todo viaje a Perú tendría que incluir una escala en Lima.
     

miércoles, 14 de enero de 2015

Ciento nueve

"El afán de poder y de dominar es patrimonio de las mentes enfermas. Surge de un complejo de inferioridad".
(Rajneesh Chandra Mohan)

foto: estampa típica (Oporto)